El paraíso de las frutas y los vegetales
Hace muy poco estuve con mis amigos Luis y Yasel, este último, colega de profesión, en la famosa Plaza de Cuatro Caminos, un safari fotográfico nos mantuvo allí por más de una hora. En el lugar, un verdadero paraíso, no solo por la diversidad de frutas y vegetales, sino fotográfico también por la amplia gama de colores, texturas, sombras e iluminaciones, hace que cualquiera que trabaje en las artes visuales se inspire, con solo unos pasos en su interior.
La Plaza Cuatro Caminos está enclavada en los inicios de la Calzada del Cerro, con una instalación que debido al pasar de los años y la falta de mantenimiento, actualmente es posee un aspecto deprimente, sin dejar de ser especial. La marcha del tiempo a impreso en ella un matiz místico muy interesante.
Toda una manzana, llena de gente practicando las más antiguas leyes del comercio y el regateo, rodeada de gritos de comerciantes y compradores sorprendidos por los precios y las cámaras, exigiendo una buena toma que demande públicamente los altos costos de los productos. Puedes pasar unas horas allí, sin descuidar ni un paso, pues con todo el equipamiento no eres más que una mosca en una sábana blanca.
Muchos miran asustados a las cámaras, otros se niegan a ser capturados, temerosos y desafiantes a la vez, el temor hacia una cadena de prensa nacional los mantiene casi nerviosos. La experiencia es muy grata, las fotografías espectaculares, pienso que este lugar tiene magia, descontando la que se hace allí. Estas paredes y columnas desgarradas, esta gente sencilla, merecen un buen lente que los inmortalice para siempre.
Personalmente recomiendo el lugar, con un acompañante y siempre con los ojos abiertos, La Plaza de Cuatro Caminos es y será en mucho tiempo un excelente destino fotográfico.










